
-¿ A qué se debe esta militancia?
-Siempre fui de alguna manera un militante individual, en la Argentina o en España, y esta es la primera vez que hago algo participativo, después de tantos años de militancia individual. Es algo que me alegra y me entristece a la vez. Hubiera querido formar parte de estos actos toda la vida. De todas maneras, supongo que así fue, de una manera desorganizada estuve participando toda la vida en esto. Todos sabemos ya de sobra que las drogas no matan, y hablo de todas. En todo caso mata el corte, la sustancia con la cual se la adultera para estirarla y comercializarla ilegalmente. Muchas más muertes son producidas por los automóviles y sin embargo no están prohibidos. Lo mismo con el alcohol, que también está permitido. Yo me niego a conducir automóviles y a beber cualquier clase de alcohol, ni siquiera fumo cigarros de tabaco. Pero soy un purista en la defensa del derecho, el respeto y la simpatía hacia los fumadores de algo prohibido.-Hace algunos meses, usted también tuvo que presentarse ante un juzgado en la Argentina por haber afirmado en un recital algo así como "¡Qué linda noche para fumar un porro!". -Es verdad, y Charly (García) también. Lo mío fue por "preconizar el uso de drogas", una estupidez, más aún en la provincia de Buenos Aires, en donde cuanto más alto son los cargos más narcos se es. Qué sé yo... en ese sentido, la provincia de Buenos Aires es un lugar bastante siniestro. Es absurdo... pero creo que cuanto más estúpidas sean este tipo de acciones, de alguna manera la gente que camina por la calle va a estar mucho más de nuestro lado. La fuerza que tiene la persecución por parte de la policía corrupta y siniestra y de los políticos narcotraficantes de la Argentina finalmente va a conseguir que el apoyo de la gente sea definitivo, como es el caso de Charly. -¿Cómo se resolvió su caso?
-Yo fui a declarar a los tribunales de La Plata. Por supuesto, no negué ninguna de las imputaciones, o como se llamen, y traté de enmarcar y reducir todo al marco del antidivismo y la concordia con otras 100 mil personas. Fui sobreseído, pero inmediatamente una fiscal, mujer además, apeló, y ahora mismo no se sabe qué pasa con la causa.
-¿Cómo se sintió yendo a declarar?
-En un juicio, como decía, siempre hay mucho que perder y nada que ganar. Me siento muy orgulloso de haber dicho lo que dije en ese recital de La Plata y de decirlo en cada concierto.
-¿Se imagina un concierto en la Argentina en apoyo a la legalización de las drogas?
-Por supuesto. En la Argentina, por lo general, como en Barcelona, son más simpatizantes de la marihuana, de la maría color verde, que del hachís, que es lo que definitivamente consumimos en Madrid. En ese sentido Madrid, como bien dice la ignorancia popular, es un poco más africana. Allí se fuma más hachís, el chocolate. Me imagino en Buenos Aires un recital de esas características porque está sucediendo lo mismo que en Barcelona. Las tribunas, en los estadios de fútbol y en los conciertos, ya son parecidas... Hay una tradición un poco desorganizada pero bastante arraigada de fumar lo que nosotros conocimos como fumo, la marihuana prensada que viene del Paraguay. En realidad, la diferencia que estoy notando, en especial en esta zona de España, en Cataluña, Alicante y Aragón, es el autoabastecimiento. Cada vez más gente opta por plantar su propia maría, que no siempre es una marihuana atómica, por supuesto, pero es fresca. Y no se sale a comprar.
-Usted nota similitudes en el consumo en Barcelona y en Buenos Aires, ¿cree que existe un mismo nivel de tolerancia social en esas dos ciudades?
-Creo que en Buenos Aires se podría intentar un concierto como el que se organizó en Barcelona. No sólo me lo imagino sino que me parece que sería el momento de organizarlo. En la Argentina los fumadores sufrimos durante muchos años una persecución demasiado intensa en contra de la marihuana o de lo que sea, ácidos, pastillas. Demasiado intensa. Y parafraseando lo que uno de los organizadores dijo en el concierto de Barcelona, en la Argentina hace tiempo que la lucha contra la droga se convirtió en la lucha contra los que consumen droga, lo cual no tiene nada que ver.
-¿Está de acuerdo con la despenalización de todo tipo de drogas o sólo de las llamadas blandas?
-De todas las drogas, por supuesto. El origen de todos los males de la droga posiblemente sea la prohibición, la adulteración y la marginalización. Inclusive, dentro de un marco de legalidad total, yo estaría encantado en recomendar el no uso de algunas drogas. Pero dentro de una permisividad total. En España, por ejemplo, la ley no permite el consumo de nada, es muy ambigua al respecto. Se cuestiona más la tenencia que el consumo. La diferencia está en que te ataquen con todo el peso de la ley o no. Porque es lógico: si estás consumiento también estás teniendo, aunque sea un poco de humo en los pulmones. Y si el humo que tienes dentro de los pulmones es importado, te podrían perseguir incluso como narcotraficante de humo... Yo creo que la lucha contra la droga va a ser recordada con el tiempo -como ahora se hace con la lucha contra el comunismo- como algo que no tuvo nada que ver con asuntos morales ni médicos y muchos menos policiales, sino como una especie de ardid político siniestro y sangriento que veremos cada vez más claro. Lamentablemente la lucha contra el comunismo a los argentinos nos estalló en plena cara, nos llenó de muertos, de desaparecidos y de exiliados políticos.
-En Los Salieris de Charly, León Gieco dice algo así como "ahora no somos más comunistas, ahora somos todos drogadictos".
-León lo sabe porque vivió exactamente la época del traspaso de persecuciones. Hacia los años 77, 78, 79, una vez que la matanza indiscriminada e imperdonable de argentinos por motivos falsamente políticos estuvo concluida, se empezó a perseguir a los simpatizantes de diferentes drogas de una manera absolutamente ridícula y cruel que es a la que ahora estamos acostumbrados, o mejor dicho, a la que nunca nos vamos a acostumbrar. Hace muchos años, si mal no recuerdo, la primera vez que visité una comisaría de Toxicomanía, estaba León Gieco conmigo, por eso me causa gracia que lo menciones. Yo creo que tenía 16 años, estábamos viendo un concierto en La Boca o algo así, y después fuimos presos. Otra vez cayó la policía con dos carros y un tranvía...
El comentarista más célebre de nuestra comunidad blogger(¿habrá ido hoy a
la marcha?), en 1996. Extraído de
acá.